sábado, 16 de enero de 2010

Mensaje del Cardenal de Cuba.

A todos los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y fieles laicos de Cuba .

 Queridos hijos:

 El pasado 12 de enero Haití fue asolado por el mayor terremoto acaecido en ese país en los últimos 200 años. Los muertos se cuentan por miles, entre ellos el Arzobispo de Puerto Príncipe, Mons. Joseph Serge Miot. En estos momentos la cantidad de heridos es difícil de estimar, así como el monto de las pérdidas.

 Ante esta dramática situación que está viviendo el ya de por sí empobrecido pueblo haitiano, apelo a la caridad de ustedes para hacer una colecta nacional a favor de este sufrido pueblo. Soy consciente de la difícil situación económica que reina entre nosotros, pero en situaciones como éstas debemos tender nuestra mano para compartir con nuestros hermanos lo poco que tenemos.

 Por la situación concreta en que se encuentra Haití en estos momentos, consideramos poco práctico realizar una colecta de bienes o insumos, pues las dificultades logísticas complicarían su distribución; motivo por el cual hemos considerado que lo más oportuno es hacer una colecta monetaria, sea en moneda nacional o aún en CUC, con los sacrificios y privaciones que ello conlleva.

 Caritas Internacional ha activado un Plan de Emergencias para auxiliar al pueblo haitiano. El dinero de la colecta, luego de su conversión, lo enviaremos al referido Plan de Emergencias de Caritas Internacional, quienes serían los encargados de hacer llegar nuestra ayuda al pueblo haitiano.

 En situaciones como ésta debemos recordar el episodio en el cual Jesús se encontraba en el Templo y, alzando su mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; también vio a una viuda pobre que echaba sólo dos monedas. En aquel momento el Señor dijo a sus discípulos: miren, esta pobre viuda ha echado más que todos, pues todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ella, en cambio, ha echado de lo poco que tenía (cf. Lc 21, 1-4).

 A imagen de la viuda pobre, los invito a compartir, desde nuestra pobreza, con el hermano pueblo de Haití.

 Elevamos nuestra oración al Señor por el pueblo de Haití, por los que han fallecido, por los heridos y por todos aquellos que han perdido todo cuanto tenían, pero que han conservado lo principal: la vida.

 Esperando, pues, por la generosidad de nuestros fieles católicos, e invitando a todos los cubanos de buena voluntad a sumarse a esta colecta nacional, los bendice con todo afecto en el Señor,

 

Cardenal Jaime Ortega Alamino

Arzobispo de La Habana

Presidente de Caritas-Cuba