domingo, 9 de enero de 2011

Recibe Premio Príncipe Claus la Bloguera Cubana Yoani Sánchez.

La bloguera cubana Yoani Sánchez, ganadora del Premio Príncipe Claus, recibió la noche del viernes en Cuba la distinción por su labor en favor de la libertad de expresión en su país.

La premiación oficial fue el pasado diciembre en Ámsterdam pero, debido a que el gobierno cubano no le otorgó un permiso de salida a Sánchez, la autora del espacio en internet "Generación Y" recibió su premio en el local de la Embajada de Los Países Bajos en la Habana. Momentos antes de esa ceremonia Radio Nederland pudo hablar con la galardonada.

"Voy a disfrutar la ceremonia tal y como si hubiera podido estar en Ámsterdam a recoger el premio Príncipe Claus". Dijo Sánchez en entrevista con Radio Nederland, y confirmó que es la novena vez que las autoridades cubanas no le explican el porqué de la negativa de sus peticiones de salida del país.

"Cada vez que voy a la oficina a exigir que me den el permiso de salida me responden con evasivas del tipo 'no hay respuesta todavía' o 'su caso se está analizando'". En esta ocasión a Sánchez le preocupa que no le hayan devuelto su pasaporte y se haya quedado retenido.

Varios Proyectos.

Con el premio recibido de 25 mil euros, Sánchez tiene muchos proyectos en el campo de la información y la difusión de noticias dentro de Cuba, como la revista digital Voces, y un nuevo medio de prensa que toque temas "que escapen del control estatal o que la prensa oficial esconde o silencia", dijo.

En entrevista con Radio Nederland Sánchez habla de la próxima publicación de su segundo libro. "Un Blog para hablar al mundo" se enfoca más en el tema técnico para enseñar a cualquier persona en cualquier parte del mundo a abrir una bitácora, explica Yoani, "colgar sus experiencias y a distribuir información a través de esa magnifica herramienta que es el blog".

Más acceso a Internet.

Sánchez espera que sus publicaciones lleguen también a sus compatriotas al interior de Cuba. "A pesar de que vivimos en la isla de los desconectados, en el sentido de que hay muy poco acceso a Internet, los cubanos nos estamos enterando cada vez más a través de estas redes alternativas y a través de 'feedbacks' que llegan de todos los lados del mundo, y yo creo que mis conciudadanos van a poder acceder a mi libro y sobre todo a los conocimientos que él entraña".

Sánchez, quien se autodefine como "una especie de virus blogger", quiere dedicarse a contagiar a otros que tengan el deseo de expresarse a través de esta herramienta. Su deseo es dar cursos en esta materia para 'abrir el apetito' en esa dirección de la información.

Optimismo ante cambios.

Ante la interrogante de cómo le afectan en su entorno los anunciados próximos cambios estructurales de los aparatos públicos cubanos, Sánchez teme que de cada grupo de amigos habrá uno o dos desempleados.

Sin embargo es optimista: "Creo que esto va a traer autonomía económica, desenvolvimiento independiente y por cuenta propia de los individuos, y eso va a terminar irremediablemente en autonomía ideológica".

Lea a continuación los discursos de Yoani Sánchez y del embajador de los Países Bajos en Cuba Ron Muijzert:

De Yoani.

Buenas tardes a todos. A el embajador Holandés que ha prestado tan atentamente su casa para esta ceremonia, a los miembros de la Fundación Príncipe Claus que han organizado la entrega de este premio, al cuerpo diplomático, a mis familiares, mis amigos, a los bloggers aquí presentes y también a los lectores, comentaristas y traductores de mi blog que están atentos a este momento desde el ciberespacio. Un especial saludo a los otros premiados en la edición de 2010 de este importante galardón. En fin, a todos, les agradezco el acompañarme física, virtual o espiritualmente en esta jornada.

Las palabras que diré ante ustedes esta tarde están imbuidas –en parte- de esas experiencias que he vívido en los últimos tres años, desde aquel abril de 2007 en que comencé a escribir mi blog Generación Y. Podría dedicar largos minutos de esta alocución a hacer hincapié en las escenas que componen lo que yo llamo "mi ruta del dolor"; ese sendero tortuoso que he recorrido por el hecho de comportarme libremente en un país lleno de máscaras. También podría reducirme a la narración lastimera de la estigmatización, la vigilancia constante, la presión sobre mi familia, la satanización en mi comunidad, las citaciones policiales y hasta el ataque físico. Sin embargo, no voy a centrarme en esos obstáculos, sino en la otra ruta, la de la gratificación, la de la realización personal y los proyectos futuros. Esa parte hermosa del sendero que comienza en cuanto salgo a la calle y alguien –venciendo el miedo- se me acerca y me dice "te leo", "continúa", "resiste". Se completa además con la gratificación de que cada día un número mayor de mis compatriotas busca mis opiniones, rebate o simpatiza con mis puntos de vista y también ahora son más lo que utilizan la herramienta de un blog para expresar en la Cuba virtual la discrepancia aún penalizada en la Cuba real. Ese camino del crecimiento profesional y cívico es el que quiero que compartamos juntos.

El Premio Príncipe Claus es un galardón que mira hacia adelante, un estímulo que invita a realizar sueños y a plantearse metas más elevadas. Este 2011 puede ser el escenario para concretar algunos retos periodísticos con los que fantaseo hace un buen rato. Nuestra Isla está urgida de argumentos, de polémicas e informaciones. No podemos quedarnos sólo en la denuncia de la intolerancia, en la descripción de lo que no funciona o con el dedo señalando hacia lo que no nos gusta. Es tiempo ya de empezar a cambiar. Para los que nos negamos a que otro ciclo de crispación y desconfianza se cierna sobre nosotros, es también el momento de hacer algo, aunque sea pequeño. Me gusta trabajar con la escritura, la noticia, el texto y siento que mi lugar está justamente en los kilobytes, las páginas de los periódicos, el mouse y el teclado. Lo cual no significa que vaya a encerrarme en la torre de marfil de la escritura, sino todo lo contrario. El verbo no tiene que comportarse siempre como una barricada o como un adoquín lanzado; afortunadamente la palabra logra convertirse también en un bálsamo muy eficiente sobre una nación acongojada. Creo en la medicina de la libertad informativa, de la imperfecta democracia que algún día los cubanos lograremos poner en práctica en nuestro país. Soy una soñadora, ya lo sé, pero todos ustedes que están aquí también lo son… y no somos los únicos.

Este año el monopolio estatal sobre la información verá como le surgen algunas nuevas grietas. Cualquier blogger de provincia, armado apenas con su teléfono móvil, podrá poner en jaque a los periódicos oficiales, podrá trasmitir directamente hacia la Web, sus textos, fotos, audios y videos. Me gusta decir, mitad en broma y mitad en serio, que si los cubanos supimos inventar el picadillo de carne sin carne, allá en los años más duros del Período Especial -cuando lo hacíamos con cáscara de plátano- ahora estamos inventando la Internet sin Internet. Desde esos pequeños artilugios celulares, hemos aprendido a completar el espectro informativo que sale de esta Isla. Me siento también misionera del credo de difundir por todo el territorio nacional esos conocimientos y herramientas que nos harán libres. Porque cada uno de nosotros podemos llegar a ser nuestra propia agencia de prensa, sin patrones ni censores. A eso he dedicado también los últimos meses, con la magnífica experiencia de una academia donde se graduaron 27 estudiantes y cinco profesores, de los talleres, las conferencias temáticas y la asesoría a los que recién abren un nuevo espacio web. En los próximos meses pienso extender también el alcance de estos cursos. El virus blogger terminará por contagiar a miles de cubanos.

El sueño más difícil -y por eso también el más recurrente- es la creación de un nuevo medio de prensa. Muchos de los que están hoy aquí presentes, son –aún sin saberlo- los futuros redactores, fotógrafos y corresponsales de ese periódico. Sin ustedes no será posible. Sin el talento y la energía que pueden insuflarle a las páginas de ese proyectado espacio informativo, todo se quedaría en la ensoñación de una pequeña blogger. De manera que estas breves palabras también son para decirles: ayúdenme, acompáñenme en la impredecible aventura de empoderarnos como ciudadanos, de comportarnos libremente en un país lleno de miedos, pero háganlo sin perder en el camino esas diferencias que alimentan nuestra pluralidad y evitan el conocido error de la unanimidad. Hay espacio para todos en este proyecto. Es más, sin ustedes no podría lograrlo.

Yoani Sánchez.

Del Embajador Ron Muijzert:

Muy buenas noches y bienvenidos todos. Un feliz año nuevo a todos!

Hoy celebramos la entrega del Premio Príncipe Claus a Yoani Sánchez. Ya estamos en 2011, pero el premio corresponde a 2010.

Permítanme explicar primero qué es el Fondo Príncipe Claus, y qué es el premio, para los que no lo saben.

El Fondo Príncipe Claus se creó en 1996 con una donación del pueblo holandés a Su Alteza Real el Príncipe Claus de los Países Bajos, con motivo de su 70 cumpleaños. El Príncipe Claus era el cónyuge de la Reina Beatriz. Murió en 2002. El Fondo, pues, está ligado a la Casa Real – los dos hijos menores de la Reina, Friso y Constantín, son los co-presidentes honorarios – pero el Fondo no es una institución del gobierno. Es una fundación, independiente, sin fines de lucro, y sin objetivos políticos. Su único objetivo es la promoción de la cultura, basándose en la idea que la cultura es una de las fuerzas más importantes para el desarrollo. El punto culminante de las actividades del Fondo es la entrega anual de 11 premios a artistas, intelectuales y organizaciones culturales en África, Asia, América Latina y el Caribe. Son premios monetarios, uno principal de 100.000 euros y diez "normales" de 25.000 euros cada uno. El premio que voy a entregar a Yoani, es uno de los premios "normales". La selección de los premiados no es un proceso frívolo, con un comité de expertos internacionales cuya composición cambia cada año para evitar cualquier riesgo de consanguinidad. Las decisiones definitivas las toma la junta directiva del Fondo, que en sí misma es un grupo de personas independientes, sin afiliaciones políticas.

Con todas estas precauciones de independencia y objetividad, esta es la cuarta vez que le toca uno de los premios a un cubano, lo cual dice algo sobre la enorme reserva de talento de que dispone Cuba. En 1999, ganó el premio principal (compartido) la revista Vitral de Dagoberto Valdés, aquí presente (aplauso). En 2008 Tania Bruguera ganó uno de los premios por su arte de performance, y el año pasado – es decir en 2009 – le tocó al intelectual Desiderio Navarro.

Hace tres semanas, el 17 de diciembre, el premio principal de 2010 se entregó en Amsterdam, en presencia de la Reina Beatrix, a los fundadores de Barzakh, una casa editorial en Argelia. El Fondo había invitado a Yoani a estar presente en esa ceremonia, y a participar en un show en la televisión la noche anterior, pero muy lamentablemente Yoani comenzó los trámites para salir de Cuba en septiembre, sólo tres meses antes, muy tarde pues, de manera que los funcionarios, por duro que trabajaron, no lograron atender su solicitud a tiempo.

Como ya dije, aparte del premio principal hay diez premios más, que se entregan a los ganadores en sus respectivos países de origen. Más tarde, a la salida, les vamos a obsequiar a todos ustedes un ejemplar del anuario del Fondo con información sobre los demás premiados, un grupo bastante diverso de escritores, fotógrafos, cineastas etcétera, de países tan distintos como China, Palestina, Kenya, Kyrgistán, y Cuba.

Ahora, la pregunta es: ¿Qué hace Yoani entre estas aves de paraíso?

Oigan lo que dice el comité de expertos.

"Yoani Sánchez es una vanguardista en el uso de los medios sociales de comunicación. Se dedica a estimular cambios sociales e influenciar la opinión pública a través de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Yoani es webmaster, columnista y redactora de Desde Cuba, un portal electrónico de noticias. En 2007 comenzó un blog, Generación Y, con la determinación de ampliar el acceso a la información y de expresarse a si misma, sin consideración de los peligros implicados. Sus blogs contienen comentarios osados sobre su entorno cotidiano. Escribe sobre la comida carísima, la escasez de proteínas y verduras, los procedimientos inflados en el parlamento, y la falta de reformas significativas, y mucho más. Sánchez corre el riesgo de ser detenida en cualquier momento por su trabajo clandestino en una situación donde rigen el control y la censura. El acceso al internet es muy limitado en Cuba y los filtros del gobierno retrasan y bloquean Generación Y. Pero sus adeptos distribuyen sus textos en su propia manera, y voluntarios los traducen a 22 idiomas. Generación Y es uno de los blogs más populares en cyberspace. El Fondo Príncipe Claus honra a Yoani Sánchez porque su blog permite que el mundo conozca la realidad diaria de Cuba, porque su ejemplo inspirador y valiente da una voz a la gente silenciada, y porque demuestra la gran importancia de la tecnología de información y comunicación para los cambios sociales y el desarrollo." Fin de la cita.

No quiero terminar sin hacer referencia a la muy apreciada presencia hoy, de Guillermo Fariñas.¡Aquí está! Guillermo ganó un premio también, un premio distinto – el Premio Sakharov, del Parlamento Europeo, o sea un premio de un órgano de la Unión Europea que honra defensores de los derechos humanos. El Parlamento Europeo invitó a Guillermo a recibir el premio en Estrasburgo, pero igual que Yoani, subestimó seriamente el tiempo que las autoridades necesitan para tramitar solicitudes de viajes al extranjero. Pero no obstante: ¡Felicidades, Coco! (aplauso).

Yoani, es un gran honor para mi entregarte el Premio Príncipe Claus 2010, una placa naranja con tu nombre y un cheque simbólico, también con tu nombre, en reconocimiento de logros excepcionales en el campo de la cultura y el desarrollo. ¡Felicidades!

1 comentarios:

Puta Armienne dijo...

Muy contentos estamos todos con esta premiación de Yoani en La Habana, lo que no deja de ser un golpe a la represión castrista.