jueves, 15 de julio de 2010

Impugna sanción académico "separado" del PCC por criticar la corrupción oficial.

Por: Gerardo Arreola. Corresponsal. La Habana. La Jornada.

Un académico, separado del Partido Comunista de Cuba por haber criticado públicamente la corrupción oficial, ratificó sus denuncias e impugnó la sanción, de la cual afirmó que favorece el silencio y el oportunismo.

En un desacostumbrado caso, el economista Esteban Morales, de 67 años, doctor en ciencias y experto en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, fue separado de las filas del partido después de divulgar en abril pasado un artículo en el cual afirmó que la corrupción es la verdadera contrarrevolución y resulta mucho más peligrosa que la llamada disidencia interna.

La separación es una sanción menos grave que la expulsión, pero en la práctica tiene el mismo efecto de apartar al militante del PCC.

El castigo transmite un mensaje a la intelectualidad revolucionaria, a la masa partidaria y a la izquierda en general, de que el partido va a ser implacable con quien considere que se equivocó, aunque haya sido de buena fe, y que es preferible quedarse callado, practicando el oportunismo y haciéndole el juego a lo mal hecho, replicó Morales en un segundo artículo esta semana.

El primer texto circuló en abril por correo electrónico, luego se difundió en el sitio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), a la que pertenece Morales, pero desapareció a los pocos días. Más tarde el caso saltó a la web de izquierda Kaosenlared, basada en España.

La sanción fue adoptada en junio por el comité del PCC en el municipio Playa, una zona de la capital y a finales de ese mes la hizo pública en Kaosenlared otro académico, Pedro Campos, ex miembro del PCC e impulsor de un debate abierto sobre el socialismo en Cuba.

El núcleo de base de Morales había optado por una amonestación, pero el comité municipal decidió endurecer el castigo, que ahora entra en un proceso de apelación que subirá escalones hasta llegar al congreso partidario, según fuentes que están al tanto del caso.

En julio el artículo inicial reapareció en el sitio de la Uneac y Morales abrió un blog. Desde el inicio del episodio, el investigador dejó de aparecer en la Mesa Redonda, el programa televisivo de comentarios políticos, del cual era invitado habitual.

El carnet se fue con los sancionadores, la militancia comunista se quedó con Esteban Morales, escribió Campos. Luego recordó una idea reiterada por el presidente Raúl Castro, la más reciente ocasión en abril pasado, cuando invitó a fomentar la discusión franca y no ver en las discrepancias un problema, sino la fuente de las mejores soluciones.

A continuación preguntó si se está tratando de transmitir que Raúl anda por un lado y la dirección del PCC, que no admitiría la crítica desde dentro de las filas, por otro.

Ex director del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, Morales ha rehusado hablar con periodistas. En su primer alegato había pedido una explicación pública de la destitución, en marzo pasado, del general de división Rogelio Acevedo como presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, ya fuera para reivindicarlo o condenarlo frente a versiones sobre un presunto caso de corrupción.

Sin duda se va haciendo evidente que hay gente en posiciones de gobierno y estatal, que se están apalancando financieramente, para cuando la revolución se caiga, y otros, que pueden tener casi todo preparado para producir el traspaso de los bienes estatales a manos privadas, como tuvo lugar en la antigua URSS, expuso entonces.

En su nuevo artículo, Morales propuso que el PCC combata frontalmente la corrupción, permitiendo que toda la información llegue a todos los núcleos de base y no se quede sólo en la dirigencia. El control informativo en la cúpula fue una deformación soviética que permitió a algunos líderes convertirse en nuevos ricos, sin que lo pudiera impedir el militante de a pie, agregó el especialista.

Recordando una similar advertencia de Fidel Castro en 2005, Morales añadió que la corrupción puede contribuir a destruir el sistema político cubano desde dentro, con lo cual resulta convergente con la política de Estados Unidos hacia la isla.

La corrupción mina la confianza del pueblo en los dirigentes, en las instituciones y crea el ambiente moral que permite a la contrarrevolución avanzar, señaló Morales. Constituye el mayor peligro interno que tenemos actualmente.