viernes, 23 de julio de 2010

Pausa para responder a una Epístola: Según Desiderio Navarro.

Estimados compañeros:

 Sin esperar al final de mi respuesta, Ortega Núñez ha circulado un mensaje bajo el título "Epístola a Desiderio Navarro (a propósito de su contrarréplica El obsceno encanto del cinismo)", del que por ahora sólo entresaco determinados pasajes a fin de señalar su apelación a aún peores ofensas personales (senilidad, anorgasmia, etc.) y a claras amenazas de la peor índole. A continuación cito y comento:

 Un tipo tan ocupado como tú (quien vive entre papeles y traducciones, sin saber lo que es un orgasmo), dejando a un lado sus faenas para polemizar. Qué bien, ¿no?, pensé que eras más aburrido. Por lo menos ya sé que te corre sangre por las venas. Solo ten cuidado pues dicen que el odio es amor, y tú que estás medio “raro”… Pero descuida, no tengo tan mal gusto. 

 Como es conocido, en Cuba, muchas personas negras o mulatas, cuando se sienten irritados con un blanco, le atribuyen, como si fuera la peor ofensa, el "tener algo de negro" o la posibilidad de que así sea, demostrando así hasta qué punto han interiorizado la supuesta inferioridad intelectual, estética, moral, etc. del negro y las consiguientes connotaciones negativas, inculcadas por la reproducción social del racismo. Lamentablemente, también muchas personas homosexuales, cuando se enfurecen con un heterosexual, lo califican, como si fuera la peor ofensa que puede ocurrírseles, de "homosexual" o de "sospechoso" de serlo, demostrando hasta qué punto, a pesar de lo extrovertida que pudiera ser públicamente la homosexualidad de esas mismas personas, han  introyectado la homofobia socialmente predominante. De ahí que la argumentación supuestamente antirracista de "aquí el que no tiene de congo, tiene de carabalí" y la supuestamente antiheterosexista de "aquí hasta el más pinto lleva en su alma la bayamesa", construidas según el odioso principio vulgarmente bautizado como "mierda en el ventilador", están entre los grandes obstáculos que deberán enfrentar ambas luchas antidiscriminatorias en Cuba.

No por gusto, en los países anglosajones, al igual que hizo el hip-hop con la palabra "nigger", y los teóricos sobre la homosexualidad masculina con la palabra "gay", la teoría "queer" ("rara") asumió afirmativamente esa denominación popular despectiva. No sé si en nuestro país puede hablarse de una comunidad gay propiamente dicha, ni si hay grupos antihomofóbicos análogos a la concientizadora Cofradía de la Negritud, pero, en cualquier caso, comprenderán que, mientras haya gays interiormente homófobos que, como Ortega Núñez, en medio de un pretendido debate cultural, lancen como la peor ofensa desacreditadora o comprometedora contra personas heterosexuales la atribución o la sospecha de ser  "gay" o "raro", todo heterosexual homófobo cubano hallará una supuesta legitimación para cualquier actitud despectiva hacia todo "gay".

 Recordemos si no cómo le vendiste el alma al diablo en esa famosa reunión de la sala Haydée Santamaría de Casa de las Américas, a propósito de la “guerrita de los e-mails” por el tema Pavón-Quesada-Serguera en TV 

 Seguidamente me describe en esa reunión "como un perrito a los pies del poder", refiriéndose, obviamente,  con las expresiones "el poder" y "el diablo" a la presencia, a mi lado, del Ministro de Cultura, Abel Prieto, máxima y única representación del Estado y el Partido en la mesa.

Ahora bien, después de la cuarta conferencia, o sea, la de Fernando Martínez Heredia, el Ministerio de Cultura --que inicialmente se había sumado a la organización del Ciclo por el Centro Criterios, ofreciendo el local de la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas (con una capacidad ocho veces mayor que el Centro Criterios), imprimiendo y distribuyendo las invitaciones, convocando a la mesa a varias destacadas personalidades culturales y asegurando el apoyo logístico para la nueva sala del ISA ofrecida más tarde-- consideró que el Ciclo de Conferencias no debía continuar, y el supuesto "perrito" no estuvo de acuerdo y expuso su decisión irrenunciable de continuarlo por su cuenta, donde y como pudiera. A partir de entonces, como recordarán los asistentes y testimonian las fotos, las personalidades políticas y culturales de la mesa dejaron de asistir y se le retiró el apoyo organizativo y logístico al Ciclo, pero el supuesto "diablo" permitió que el Ciclo continuara en la sede del Centro Criterios (local perteneciente al Ministerio de Cultura) --con las conferencias de Juan Antonio García Borrero, Ernesto Juan y Norge Espinosa--, y, meses más tarde, cumplió la promesa de financiar y publicar el libro con las conferencias de la primera parte del Ciclo, presentado en la Feria Internacional del Libro de La Habana, en el 2008. Por cierto, mi intervención de ese día en la Casa de las Américas está recogida íntegramente en el libro La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión (Criterios, La Habana, 2008) y, como podrá comprobarse, lo único de "canino" que tiene son, como escribió alguien por aquel entonces, afirmaciones "incisivas" sobre el debate y la crítica sociales en la esfera pública cubana.

 Cualquier podría creerse que Ortega Núñez es un oposicionista contrario o, en todo caso, ajeno al "diablo" del poder institucional del Ministerio de Cultura, un verdadero outsider como Sandra Ceballos y su Espacio Aglutinador, pero, tan pronto se empeña en enumerar cargos y empleos --como si aquí fueran garantías de altas competencias especializadas--, así como exposiciones locales curadas, resulta que, formulándolo según su propia visión de las relaciones con el poder, él ha estado "vendido al oro" del Ministerio de Cultura desde hace años, como un "cachorro" bien tratado y cuidado:

"Píter Ortega ha sido también, desde 2006 y hasta hoy, editor asistente de la revista Artecubano", "Desde septiembre de 2006 hasta igual fecha de 2008 Píter fungió como especialista de la Empresa Génesis, del Ministerio de Cultura de Cuba", y ha curado exposiciones en las galerías Servando, El reino de este mundo, y las del Centro Cultural Cinematográfico ICAIC, la Biblioteca Nacional José Martí y el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, pertenecientes todas al Ministerio de Cultura, según tengo entendido.

 ¿Por qué te molesta tanto mi cinismo, mi egocentrismo? No sufras más con lo que yo gozo. Si yo lo confieso, no tengo el menor reparo. Es verdad, soy egocéntrico, megalómano, cínico, insolente… Soy “postalita”, “miki”, frívolo y farandulero, me gusta vestir ropa buena, ir a una disco sabrosa y terminar la noche haciendo un gran pastel, fajarme y sacar un cuchillo. Todo eso me encanta. Al igual que el vidrio, me fascina el vidrio (la tele).

 Al día siguiente de la circulación de la primera parte de mi respuesta, el Viceministro de Cultura Fernando Rojas, como único comentario sobre ello, me advirtió que tuviera cuidado, porque yo podría ser agredido a mano armada por Ortega Núñez, ya que, tiempo atrás, al ser expulsado del Teatro García Lorca por escándalo público en medio de un espectáculo del Ballet Nacional, fue a su casa a buscar un cuchillo y regresó al Teatro a agredir a los compañeros del Ballet que lo sacaron. El hecho de que ahora su réplica a una crítica cultural inconclusa termine precisamente afirmando: "me gusta (...) fajarme y sacar un cuchillo", no es más que una nada velada amenaza, de la cual tomo nota en previsión de cualquier eventualidad, y espero que así lo hagan también las autoridades que contemplan este ya más que lamentable espectáculo sin precedentes en la cultura cubana. Si Ortega Núñez cree que puede seguir provocándome indefinidamente con ofensas cada vez peores y que la amenaza de sacarme un cuchillo me detendría en el caso de que yo lo buscara para darle su merecido, se equivoca. Todo tiene un límite. Ante la inercia institucional, la cultura no puede volverse cómplice de la barbarie, permitiendo pásivamente el avance de ésta ni poniendo la otra mejilla.

 Ahora, esta desfachatada declaración pública de su disfrute con provocar agresiones físicas y portar y usar armas blancas por encima de cualquier ley del Estado Cubano, da la medida del apoyo e impunidad con que Ortega Núñez cree contar (¿o  es que cuenta realmente?) en el aparato institucional cubano.

Y si es cierto que, para colmo, como anuncia en su mensaje,  esta persona que así se autodescribe "próximamente comenzará a impartir docencia de Historia del Arte", eso sería un indicio de la profundidad del actual deterioro del sistema educacional cubano,  y de la inoperancia de la reciente política de rescate de la educación moral, formal y ciudadana.

 Por mi parte esta polémica concluye. No enviaré una línea más. Tengo muchos otros textos que escribir por estos días (lo que significa mucho dinero por ganar), de modo que no perderé más mi tiempo con estos “mocos”.

 Yo, en cambio, como anuncié, continuaré, a mi ritmo, mi respuesta analítica, por lo que pudiera tener de utilidad informativa y preventiva para otros, ahora y en el futuro inmediato, aunque yo también tengo muchos textos que escribir y editar para Criterios (lo que significa mucha gente que ayudar), con la diferencia de que yo me enorgullezco de no cobrar un centavo como antologador, traductor y/o prologuista por antologías tan voluminosas como El Postmoderno, el postmodernismo y su crítica en Criterios  o los dos tomos de El pensamiento cultural ruso en Criterios.

Tal vez, en efecto, todo se reduzca a saber si yo soy un fósil viviente que, como dice una amiga muy querida, "todavía cree en los Reyes Magos" o si, por el contrario, el Futuro pertenece por entero a... un Hombre Nuevo como Ortega Núñez.