miércoles, 18 de agosto de 2010

Escritor Cubano Leonardo Padura declara desde España.

Santander (España). (EFE)

El escritor Leonardo Padura vive en el mismo barrio de La Habana donde nació y donde sigue encontrando historias para sus libros, en los que trata de mostrar la realidad cubana desde la mirada de quien no es ni un miembro del "establishment" ni un disidente, sino "un participante".

"Mi decisión de seguir viviendo en Cuba ha sido absolutamente personal, familiar, literaria y cubana", dijo en un encuentro con periodistas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander (norte de España), donde imparte un curso sobre la novela policiaca.

Pero el autor de "El hombre que amaba a los perros" no se ha propuesto que sus alumnos acaben la semana con un gran conocimiento sobre su obra, sino darles "un baño de realidad cubana".

Esa realidad no está en la mirada de unos medios de comunicación con dos "extremos antagónicos": la prensa oficial que responde a los intereses del Estado y ofrece una visión ortodoxa de ella y, al otro lado, la que la "sataniza".

A su juicio, la literatura ha venido a llenar un vacío y a cubrir esa necesidad de "una mirada interna" sobre la isla. "Desde la literatura se crea la memoria del presente para el futuro cubano", señaló.

En la década de los noventa, durante el llamado periodo especial, Cuba vivió unos años duros y difíciles pero también nació un espacio de libertad creativa que aún pervive y que permitió mostrar la realidad cubana desde una perspectiva distinta, explicó.

En esa etapa no había papel con el que editar ni película con la que filmar y se produjo una ruptura entre la industria cultural cubana y los autores y un cambio en la forma de ver la realidad, que es "irreversible".

Además, apuntó, reapareció la prostitución y surgió la corrupción cotidiana como forma de vida y con esos fenómenos llegaron nuevos personajes, la prostituta, el corrupto y el balsero, y unas formas de representación artísticas novedosas.

La primera pregunta que le plantearon los periodistas fue sobre sus proyectos literarios, pero Padura prefirió responder antes, por iniciativa propia, a la que esperaba de un momento a otro: " qué va a pasar en Cuba?".

"Es imposible predecirlo. Es como si en un juego de dominó te quitan la mitad de las fichas. Lo único que se puede hacer es especular y se ha demostrado que los resultados de la especulación son poco afortunados", opinó.

Después, adelantó que está preparando el regreso del detective Mario Conde, protagonista de novelas como "Máscaras" y "La neblina del ayer", con una historia que arranca en el siglo XVII en Amsterdam.

Por el momento está en pleno proceso de investigación, una tarea que le gusta tanto como escribir, y tiene claro el concepto del libro, con el que viajará a la Holanda de Rembrant porque allí existió "un espacio de libertad para el individuo, el artista y el creyente".

 Aunque la historia comenzará en el estudio del artista (cuando un judío sefardí, que, como tal, tiene prohibido hacer cualquier representación humana, le pide que le enseñe a pintar), un cuadro perdido hará que avance hasta los años treinta y después hasta la Cuba de hoy.

Pero Padura, además de escritor y periodista que sigue ejerciendo su oficio, es guionista y está trabajando en dos de las historias que compondrán la película "Siete días en La Habana", dirigida por otros tantos directores.

Benicio del Toro y Juan Carlos Tabio son los realizadores con los que está colaborando y había un tercero, Laurent Kastend, pero al director francés le gustó tanto la historia que va a rodar un largometraje más adelante.

 Mientras, espera paciente la adaptación de las novelas de Mario Conde al cine, un proyecto del que lleva hablando doce años.