domingo, 15 de agosto de 2010

Guillermo Fariñas: El Mulato Indomable.

Carlos Hernando | Santa Clara (Cuba) DIARIO EL MUNDO.

Me reencuentro con Guillermo Fariñas seis meses después. Han pasado tres semanas desde que dejó la huelga de hambre y sed que estuvo a punto de costarle la vida. Fueron 135 días de ayuno. Las secuelas son visibles. No puede andar. Tiene los tobillos hinchados y le faltan fuerzas todavía para guardar el equilibrio. Ha perdido casi toda su masa muscular.

Por eso, me recibe en una silla de ruedas en la entrada de su casa, un chamizo de la calle Alemán dentro de un villorio marginal de Santa Clara. La ciudad está de carnavales. Nos saludamos efusivamente.

Me ofrece un té helado que prepara su madre. Mientras, me comenta que la huelga le ha dejado un trombo en la vena yugular y en la cava superior. Por eso, toma tres tabletas de anticoagulante. Si el coágulo no desaparece, tendrá que someterse a una angioplastia.

Llegó a pesar 45 kilos durante su ayuno. Ahora, alcanza los 67 kilos y consume una dieta rica en verduras con vitamina K. Coco se muestra risueño y feliz. Su lucha radical dio sus frutos.

De algo sirvió su protesta para presionar a la autoridades cubanas. Sus "compañeros de lucha" han sido liberados de las cárceles castristas. Aunque no le gusta mucho cómo se llevó a cabo el proceso gestionado por la Iglesia católica cubana y el canciller español Miguel Ángel Moratinos.

"Me disgusta cómo se les envío directamente desde la prisión hasta el aeropuerto. Pero me hubiera disgustado más que alguno hubiera fallecido dentro de las prisiones", asegura Fariñas.

Agradece a EL MUNDO su apoyo

Le entrego el artículo que EL MUNDO publicó el pasado 14 de marzo y que certificó fotograficamente que Guillermo Fariñas había sido un miembro de las fuerzas especiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Lo recoge agradecido y me comenta que ese reportaje frenó una campaña orquestada por el Gobierno castrista para desprestigiarle como disidente y ciudadano. Por eso, se siente agradecido con este periódico por un apoyo que califica de "fundamental".

El 8 de marzo de este año, días después de que Fariñas comenzara su enésima huelga de hambre, el subdirector de Granma, Alberto Nuñez Betancourt, publicó un artículo en ese periódico gubernamental cuyo objetivo fue desprestigiar a Fariñas desde el punto de vista personal, profesional y moral.

Días después el periódico español EL MUNDO publicó unas fotografías donde se reconocía a Guillermo Fariñas como un cadete militar que estudió en la Unión Soviética, que fue miembro de las fuerzas especiales del Ejército cubano, que estuvo en Angola y que fue entrenado por chinos, coreanos y vietnamitas.

"Gracias a ese artículo de EL MUNDO fue más difícil de digerir que yo era un delincuente común como el Gobierno castrista trata de incoarle a todos sus adversarios. A partir de ese momento, dejé de ser un delincuente común, un vendepatrias, un mercenario y comencé a ser un paciente, un ciudadano y una persona. Hay un proverbio que dice vista hace fe", asegura Guillermo Fariñas.

Me cuenta también que el Gobierno de Raúl Castro tenía preparado también un documental que iban a emitir en la Mesa Redonda -programa político líder de la TV cubana que creó personalmente Fidel Castro con el caso Elián-.

Ese reportaje audiovisual incluía entrevistas con ex compañeros de trabajo de Fariñas durante su estancia como profesional sanitario en el Hospital Infantil Pedro Borrás de Ciudad Habana. El objetivo de la emisión era denigrar públicamente a Fariñas como profesional.

"Todo estas operaciones de propaganda castrista se derrumbaron con las fotografías que publicó EL MUNDO. Por eso, valoro la decisión de su periódico como un acierto en la contribución que debe hacer todo órgano de prensa a la divulgación de la verdad, de la verdad de todo el mundo, no de la verdad de un gobierno ni de un estamento poderoso", dice Fariñas.

La nueva vida del mulato indomable.

Le pregunto a qué se dedicará cuando su salud le permita llevar una vida normal. Me cuenta que quiere dedicarse a la política. También que cuenta que publicará pronto su primera novela en España. Lleva por título "Con el abismo dentro" y narra sus vivencias como soldado cubano en la guerra de Angola. Sus primeras páginas son desgarradoras.

Reflejan las penalidades que tuvo que sufrir como miembros de las fuerzas especiales durante el conflicto que sufrió ese país africano, antigua colonia de Portugal. Pienso que Coco sigue siendo el ejemplo de lo intratable que llega a ser el hombre cuando se erige como su propio amo. Termina la entrevista. Anochece en Santa Clara.

Coco me ofrece el último té helado. Le pregunto si hará más huelgas de hambre. Me responde que sí. Que puede que se haya ganado una pequeña batalla con la liberación de los presos políticos pero que la guerra es por la libertad en Cuba. Nos despedimos.

Y me marcho con la convicción de haber entrevistado a uno de esos hombres que luchan durante toda la vida. Alguien los denominó 'los imprescindibles'. Guillermo no ha cambiado mucho. Sigue siendo el mulato indomable.